El loncomeo




El loncomeo (en mapuche: "mover la cabeza") es un baile mapuche que se realizaba en la fiesta Huecunruca, organizada en ocasión de la primera menstruación de una niña, que así se convertía en mujer. El baile típicamente lo realizaban cuatro hombres alrededor de un fogón acompañados por la música del cultrún, especie de tambor de madera con parche de cuero de cordero.


El loncomeo no se baila en la actualidad pero ha permanecido en la música patagónica junto a la cordillerana, integrándose al folclore argentino.


Marcelo Berbel y luego sus hijos Hugo y Marité supieron plasmar el sentir mapuche y patagónico en sus canciones.





Foto: hombre mapuche sosteniendo un cultrún, sobre él se ve pintado el calendario mapuche.

Del pueblo

Fraternidad - Diego Rivera

El pueblo encarna la conciencia misma de los destinos futuros de una nación o de una raza. Aparece en los países que un ideal convierte en naciones y reside en la convergencia moral de los que sienten la patria más alta que las oligarquías y las sectas. El pueblo -antítesis de todos los partidos- no se cuenta por números. Está donde un solo hombre no se complica en el abellacamiento común; frente a las huestes domesticadas o fanáticas ese único hombre libre, él solo, es todo: Pueblo y Nación y Raza y Humanidad.

José Ingenieros (1877 - 1925) en "El Hombre Mediocre", 1911.

De tanto dir y venir...

Camino Traqueau - Florencio Molina Campos


De tanto dir y venir
abrí mi huella en el campo.
Para el que después anduvo
ya fue camino liviano.
En infinitos andares
fui la gramilla pisando.
Raspé mí poncho en los talas.
Me hirieron pinchos de cardo.
Las huellas no se hacen solas
ni con sólo el ir pisando.
Hay que rondar madrugadas
maduras en sueño y llanto.
Viento de injustas arenas
fueron mi huella tapando.
Lo que antes fue clara senda
se enyenó de espina y barro.
Parece que no hubo nada
si se mira sin mirarlo.
Todo es malezal confuso,
pero mi huella está abajo.
Desparejo es el camino.
Hoy ando senderos ásperos.
Piso la espina que hiere,
pero mi huella está abajo,
Tal vez un día la limpien
los que sueñan caminando.
Yo les daré, desde lejos
mi corazón de regalo.

Atahualpa Yupanqui (1908 - 1992)

El desterrado

Operários - Tarsila do Amaral


Qué miseria, Dios mío, oler el humo sucio del burócrata que dice:
Nada.
Y recorrer otra vez los hospitales
para dejar una gota de sangre
como un centavo ya sin números.
Y ensuciar otra vez los dedos
para estampar la huella inmunda
y llamar a los testigosy a los testigos de los testigos
y a los testigos de los testigos de los testigos
y nada.
¡Nada!
Nueve años buscando un número, un perfil confiable,
un dedo no gastado en el verso, una caligrafía austera, una firma redondeada, un perro, una patria, un recuerdo, una voz, una orilla, un préstamo, una sombra, un vaso, un espejo, otro recuerdo,
y nada.
¡Nada!
Nueve años para
ser extranjero en todas partes,
de la manera más extensa, más intensa,
para encogerse de hombros delante de una mosca,
para encontrar lejos todo, hasta el apellido.
En nueve años fundé mi propia patria,
me casé sin ceremonia,
tuve una hija y ningún infarto,
esperé, en plena soberanía, el recuerdo y las enfermedades,
vi caer gobiernos, casas, esperanzas, recuerdos,
dictadores, floreros, aviones, satélites, telarañas,
y nada.
¡Nada!


Jorge Carrasco (1964 - )

Desde la Patagonia


Traigo en mi canto el poco conocido
Cantar arisco del canto de mi gente
De los alud de la fuerza incontenible
Y de los ríos el grito del torrente
De los volcanes altivos de mi tierra
Traigo en mi sangre la lava incandescente

Soy el mensaje distinto que alza el vuelo
Por el paisaje increíble de la nieve
Con la presencia mañanera de la bruma
Y el idioma musical de las vertientes
Y el caudal misterioso de los vientos
que nos diera este acento diferente.

Vengo del oro, la plata y el uranio
Soy de la misma raíz cordillerana
Soy el salvaje rugido de los pumas
Y la pureza silvestre de la aljaba
Soy leyenda guardadora de secretos
Y el secreto vegetal de la araucaria

Vengo a ser como el canto postergado
De mi raza que se alza firmemente
Y que viene del cerro hacia los llanos
Por el cauce natural de las corrientes
Como el agua también vuelvo si quiero
Con mi canto de siempre y para siempre

Yo vengo de aquella geografía
Cuya lumbre es la misma Cruz del Sur
Salpicada de lagos y poesías
Llena de aves, de peces y de sol
Con desierto, con bosques y pedreros
Y repleta de vida, fe y amor

Y vengo a que otra gente nos conozca
Así como nosotros conocemos
El canto del resto de la patria
Sus costumbres, sus ritos y sus sueños
Y por eso enarbolo la guitarra
De este canto argentino y bien sureño.


Marcelo Berbel (1925 – 2003)

Invasión o "descubrimiento"?

"Educación de los indios" - Cândido Portinari

"Desde el descubrimiento empezó la malicia a perseguir
unos hombres que no tuvieron otro delito
que haber nacido en unas tierras
que la naturaleza enriqueció con opulencia y que
prefieren dejar sus pueblos
que sujetarse a las opresiones y servicios de sus amos, jueces y curas."


Mariano Moreno (1777 - 1811) en "Disertación jurídica sobre el servicio personal de los indios", 1802.

La llave que nadie ha perdido

La poesía no sirve para nada, me dicen
Y en el bosque los árboles se acarician
con sus raíces azules y agitan sus ramas
el aire, saludando con pájaros el Rastro del Avestruz
La poesía es el hondo susurro de los asesinados
el rumor de hojas en el otoño, la tristeza
por el muchacho que conserva la lengua
pero ha perdido el alma
La poesía, la poesía, es un gesto, un sueño, el paisaje
tus ojos y mis ojos muchacha, oídos corazón
la misma música. Y no digo más, porque
nadie encontrará la llave que nadie ha perdido
Y poesía es el canto de mis Antepasados
el día de invierno que arde y apaga
esta melancolía tan personal.


Elicura Chihuailaf Nahuelpán (1952 - )

Hombre


Soy hombre , he nacido,

tengo piel y esperanza.

Yo exijo, por lo tanto,

que me dejen usarlas.

No soy dios: soy un hombre

(como decir un alga).

Pero exijo calor en mis raíces,

almuerzo en mis entrañas.

No pido eternidades

llenas de estrellas blancas.

Pido ternura, cena,

silencio, pan, casa...


Soy hombre, es decir,

animal con palabras.

Y exijo, por lo tanto,

que me dejen usarlas.


Jorge Debravo (1938 - 1967)