Sinto Vergonha de Mim

Exportação de café - Cândido Portinari


Sinto vergonha de mim
por ter sido educador de parte desse povo,
por ter batalhado sempre pela justiça,
por compactuar com a honestidade,
por primar pela verdade

e por ver este povo já chamado varonil

enveredar pelo caminho da desonra.

Sinto vergonha de mim
por ter feito parte de uma era

que lutou pela democracia,
pela liberdade de ser
e ter que entregar aos meus filhos,

simples e abominavelmente,

a derrota das virtudes pelos vícios,

a ausência da sensatez

no julgamento da verdade,

a negligência com a família,
célula-mater da sociedade,
a demasiada preocupação

com o "eu" feliz a qualquer custo,

buscando a tal "felicidade"

em caminhos eivados de desrespeito
para com o seu próximo.

Tenho vergonha de mim
pela passividade em ouvir,
sem despejar meu verbo,

a tantas desculpas ditadas

pelo orgulho e vaidade,

a tanta falta de humildade

para reconhecer um erro cometido,

a tantos "floreios" para justificar

atos criminosos,

a tanta relutância

em esquecer a antiga posição

de sempre "contestar",

voltar atrás

e mudar o futuro.


Tenho vergonha de mim

pois faço parte de um povo que não reconheço,

enveredando por caminhos

que não quero percorrer...


Tenho vergonha da minha impotência,
da minha falta de garra,
das minhas desilusões
e do meu cansaço.


Não tenho para onde ir

pois amo este meu chão,

vibro ao ouvir meu Hino

e jamais usei a minha Bandeira

para enxugar o meu suor

ou enrolar meu corpo

na pecaminosa manifestação de nacionalidade.


Ao lado da vergonha de mim,
tenho tanta pena de ti,
povo brasileiro!

"De tanto ver triunfar as nulidades,

de tanto ver prosperar a desonra,

de tanto ver crescer a injustiça,
de tanto ver agigantarem-se os poderes
nas mãos dos maus,
o homem chega a desanimar da virtude,

a rir-se da honra,

a ter vergonha de ser honesto".


Ruy Barbosa de Oliveira (1849 - 1923)

El sur también existe

Raíces - Frida Kahlo



Con su ritual de acero
sus grandes chimeneas
sus labios clandestinos
su canto de sirenas
sus cielos de neón
sus ventas navideñas
su culto de Dios padre
y de las charreteras
con sus llaves del reino
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
el hambre disponible
recurre al fruto amargo
de lo que otros deciden
mientras el tiempo pasa
y pasan los desfiles
y se hacen otras cosas
que el norte no prohibe
con su esperanza dura
el sur también existe

con sus predicadores
sus gases que envenenan
su escuela de Chicago
sus dueños de la tierra
con sus trapos de lujo
y su pobre osamenta
sus defensas gastadas
sus gastos de defensa
con su gesta invasora
el norte es el que ordena

pero aquí abajo
cada uno en su escondite
hay hombres y mujeres
que saben a qué asirse
aprovechando el sol
y también los eclipses
apartando lo inútil
y usando lo que sirve
con su fe veterana
el sur también existe

con su corno francés
y su academia sueca
su salsa americana
y sus llaves inglesas
con todos sus misiles
y sus enciclopedias
su guerra de galaxias
y su saña opulenta
con todos sus laureles
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
cerca de las raíces
es donde la memoria
ningún recuerdo omite
y hay quienes se desmueren
y hay quienes se desviven
y así entre todos logran
lo que era un imposible
que todo el mundo sepa
que el sur también existe.

Mario Benedetti (1920 - )

Plegaria a un labrador


Lavrador de café - Cândido Portinari


Levántate,
Y mira la montaña,
De donde viene
El viento, el sol y el agua.
Tú que manejas
El curso de los ríos,
Tú que sembraste
El vuelo de tu alma.

Levántate
Y mírate las manos,
Para crecer
Estréchala a tu hermano,
Juntos iremos
Unidos en la sangre,
Hoy es tiempo
Que puede ser mañana.

Líbranos de aquel que nos domina
En la miseria,
Tráenos tu reino de justicia
E igualdad.

Sopla como el viento
La flor de la quebrada,
Limpia como el fuego
El cañón de mi fusil.

Hágase por fin tu voluntad
Aquí en la tierra,
Danos tu fuerza y tu valor
Al combatir.

Sopla como el viento
La flor de la quebrada,
Limpia como el fuego
El cañón de mi fusil.

Levántate
Y mírate las manos,
Para crecer
Estréchala a tu hermano,
Juntos iremos
Unidos en la sangre,
A hora y en la hora
De nuestra muerte, amén.
Amén.
Amén.
Víctor Jara (1932 - 1973)

Bandera Mapuche



En el mes de Marzo de 1991 la organización mapuche Aukin Wallmapu Ngulam (Consejo de Todas las Tierras), hizo un llamado a la nación mapuche para diseñar una bandera nacional. Se seleccionó la bandera de la nación Mapuche más otras cinco, que son las banderas que representan a los cinco diferentes territorios que constituyen la nación mapuche.
Colores y elementos representan lo siguiente:
    Azul
    Kalfü
    Vida
    Orden
    Abundancia
    Símbolo
    del universo
    Blanco
    Ayon-lig
    Limpieza
    Curación
    Longevidad
    Símbolo
    de la sabiduría
    y la prosperidad
    Amarillo
    Choz
    Renovación
    Símbolo
    del sol
    Rojo
    Kelü
    Fuerza
    Poder
    Símbolo
    de la historia
    Verde
    Karü
    Tierra (naturaleza)
    Sabiduría
    Fertilidad
    Poder de Curación
    Símbolo
    de la machi
    Kultrún
    Los cuatro puntos
    cardinales
    Símbolo de la
    sabiduría universal
    Gemil
    El arte de la manufactura
    La ciencia
    El Conocimiento
    El sistema de escritura



    La bandera más antigua de la nación Mapuche data de 1861. Originalmente fue diseñada por el Rey Orelie-Antoine I. Hasta hoy en día esta bandera figura en las actas oficiales de la República de Francia como el estandarte que formalmente representa al Reino de la Araucanía y la Patagonia:


    Antigua bandera mapuche

    Fuente: Centro de Documentación Mapuche

    El Camino

    El Vigía - Florencio Molina Campos

    En el camino aprendí,
    que llegar alto no es crecer,
    que mirar no siempre es ver
    ni que escuchar es oír
    ni lamentarse sentir
    ni acostumbrarse, querer...

    En el camino aprendí
    que estar solo no es soledad,
    que cobardía no es paz
    ni ser feliz, sonreír
    y que peor que mentir
    es silenciar la verdad.

    En el camino aprendí
    que puede un sueño de amor,
    abrirse como una flor
    y como esa flor morir,
    pero en su breve existir,
    fue todo aroma y color.

    En el camino aprendí,
    que ignorancia no es no saber,
    ignorante es ese ser
    cuya arrogancia más vil,
    es de bruto presumir
    y no querer aprender.

    En el camino aprendí
    que la humildad no es sumisión,
    la humildad es ese don
    que se suele confundir.
    No es lo mismo ser servil
    que ser un buen servidor.

    En el camino aprendí,
    que la ternura no es doblez,
    ni vulgar la sencillez
    ni lo solemne verdad,
    vi al poderoso mortal
    y a idiotas con altivez.

    En el camino aprendí
    que es mala la caridad
    del ser humano que da
    esperando recibir,
    pues no hay defecto más ruin
    que presumir de bondad.

    En el camino aprendí,
    que en cuestión de conocer,
    de razonar y saber,
    es importante, entendí,
    mucho más que lo que vi
    lo que me queda por ver...


    Rafael Amor (1948 - )

    Los amos

    La familia del peón - Antonio Berni

    Cuando ya Cristino no servía ni para ordeñar una vaca. don Pío lo llamó y le dijo que iba a hacerle un regalo, le voy a dar medio peso para el camino. Usté está muy mal y no puede seguir trabajando. Si se mejora, vuelva.
    Cristino extendió una mano amarilla que le temblaba. Mucha gracia, don. Quisiera coger el camino ya, pero tengo calentura. Puede quedarse aquí esta noche, si quiere, y hasta hacerse una tisana de cabrita. Eso es bueno.
    Cristino se había quitado el sombrero, y el pelo abundante, largo y negro le caía sobre el pescuezo. La barba escasa parecía ensuciarle el rostro, de pómulos salientes.
    -Ta bien, don Pío -dijo--; que Dio se lo pague. Bajó lentamente los escalones, mientras se cubría de nuevo la cabeza con el viejo sombrero de fieltro negro. Al llegar al último escalón se detuvo un rato y se puso a mirar las vacas y los críos.
    -Qué animao ta el becerrito comentó en voz baja, haia.
    Se trataba de uno que él había curado días antes. Había tenido gusanos en el ombligo y ahora correteaba y saltaba alegremente.
    Don Pío salió a la galería y también se detuvo a ver las reses. Don Pío era bajo, rechoncho, de ojos pequeños y rápidos. Cristino tenía tres años trabajando con él. Le pagaba un peso semanal por el ordeño, que se hacía de madrugada, las atenciones de la casa y el cuidado de los terneros. Le había salido trabajador y tranquilo aquel hombre, pero había enfermado y don Pío no quería mantener gente enferma en su casa.
    Don Pío tendió la vista. A la distancia estaban los matorrales que cubrían el paso del arroyo, y sobre los matorrales, las nubes de mosquitos. Don Pío había mandado poner tela metálica en todas las puertas y ventanas de la casa, pero el rancho de los peones no tenía ni puertas ni ventanas; no tenía ni siquiera setos. Cristino se movió allá abajo, en el primer escalón, y don Pío quiso hacerle una última recomendación.
    -Cuando llegue a su casa póngase en cura, Cristino.
    -Ah, si, corno no, don. Mucha gracia -oyó responder.
    El sol hervía en cada diminuta hoja de la sabana. Desde las lomas de Terrero hasta las de San Francisco, perdidas hacia el norte, todo fulgía bajo el sol. Al borde de los potreros, bien lejos, había dos vacas. Apenas se las distinguía, pero Cristino conocía una por una todas las reses.
    -Vea, don -dijo- aquella pinta que se aguaita allá debe haber parío anoche o por la mañana, porque no le veo barriga.
    Don Pío caminó arriba.
    -Usté cree, Cristino? Yo no la veo bien.
    -Arrímese pa aquel lao y la vera.
    Cristino tenia frío y la cabeza empezaba a dolerle, pero siguió con la vista al animal.
    -Dese una caminata y me la arrea, Cristino -oyódecir a don Pío).
    -Yo fuera a buscarla, pero me toy sintiendo mal.
    -¿La calentura?
    -Unju, me ta subiendo.
    -Eso no hace. Ya usté está acostumbrado, Cristino. Vaya y tráigamela.
    Cristino se sujetaba el pecho con los dos brazos descarnados. Sentía que el frío iba dominándolo. Levantaba la frente. Todo aquel sol, el becerrito...
    -¿Va a traérmela? -insistió la voz.
    Con todo ese sol y las piernas temblándole, y los pies descalzos llenos de polvo.
    -¿Va a buscármela, Cristino?
    Tenía que responder, pero la lengua le pesaba. Se apretaba más los brazos sobre el pecho. Vestía una camisa de listado sucia y de tela tan delgada que no le abrigaba.
    Resonaron pisadas arriba y Cristino pensó que don Pío iba a bajar. Eso asustó a Cristino.
    -Ello sí, don- dijo- : voy a dir. Deje que se me pase el frío.
    -Con el sol se le quita. Hágame el favor, Cristino.
    Mire que esa vaca se me va y puedo perder el becerro.
    Cristino seguía temblando, pero comenzó a ponerse de pie.
    -Si: ya voy, don -dijo.
    -Cogió ahora por la vuelta del arroyo--explicó desde la galería don Pío.
    Paso a paso, con los brazos sobre el pecho, encorvado para no perder calor, el peón empezó a cruzar la sabana. Don Pío le veía de espaldas. Una mujer sedeslizó por la galería y se puso junto a don Pío.
    -iQué día tan bonito, Pío! -comentó con voz cantarina.
    El hombre no contestó. Señaló hacia Cristino, que se alejaba con paso torpe como si fuera tropezando.
    -No quería ir a buscarme la vaca pinta, que parió anoche. Y ahorita mismo le dí medio peso para el camino.
    Calló medio minuto y miró a la mujer, que parecía demandar una explicación.
    Malagradecidos que son, Herminia -dijo-. De nada vale tratarlos bien. Ella asintió con la mirada.Te lo he dicho mil veces, Pío -comentó. Y ambos se quedaron mirando a Cristino, que ya era apenas una mancha sobre el verde de la sabana.






    Juan Emilio Bosch y Gaviño (1909 - 2001)

    Aime Paine




    Aime Paine fue una refinada cantante mapuche asumida como representante cultural de su pueblo. Nació el 23 de Agosto de 1943 en la ciudad de Ingeniero Huergo, provincia de Río Negro, Argentina y falleció el 10 de Septiembre de 1987 en Asunción del Paraguay.



    Su nombre de origen tehuelche no tiene traducción y su apellido mapuche designa al color celeste en esa lengua.



    Cantante lírica -integraba el Coro Polifónico Nacional- se volcó a rescatar y difundir las canciones tradicionales de su tierra, que investigaba e interpretaba con gran rigor autoexigente.



    Hija de un mapuche y una tehuelche, aprendió a conocer las leyendas e historias de su pueblo, expresadas por la tradición oral, motivándole a trasladarla a la canción para darla a conocer. Rescató el canto sagrado Taiel y los temas inscriptos en el ulticantum o surgidos de la improvisación.



    En su honor por decreto provincial Nº 1277/89 se declaró al 10 de Septiembre como día de la Cultura Mapuche, y por decreto 177/89 el Gobierno de la Provincia de Río Negro se compromete a auspiciar el material fonográfico.

    Tierra


    Ella nos dice la palabra viva,
    nos guía por un rumbo iluminado
    y nos muestra el camino señalado
    para la perfección definitiva.


    Para su mundo de laurel y oliva,
    para su pobre mundo ensangrentado
    va, puro y redimido de pecado,
    el triste corazón, a la deriva.


    Ella nos amortaja con su veste.
    Su oscuro reino de milagro y cieno
    abarca Norte, Sur, Este y Oeste.


    Nos da la clave de lo ultraterreno,
    el signo impar, el número celeste
    para que regresemos a su seno.



    León Benarós (1915-?) en "El río de los años", 1964

    Foto: amancay, flor típica de la Patagonia